Kappo, maravillosa barra de sushi y mucho más.

Y lo prometido es deuda…  prometí una visita a Kappo y la cumplí.

 

Hace ya unos de diez años que conozco a Mario Payán de cuando dirigía con maestría y disciplina, más japonesa que española, la barra de sushi del Kabuki de Presidente Carmona. Cuántas tardes de disfrute con mi compadre y otras veladas con amigos y el Rizo.

 

Esta vez tocaba celebrar el cumpleaños del Rizo, así que, sin cogerla de los pelos me la llevé a Kappo a celebrarlo y por qué no a darnos un homenaje.

 

 

Nada más entrar vi a Mario detrás de una espectacular barra de sushi, nos miramos, nos sonreímos y me guiñó un ojo. Una señorita me alejó de la zona de influencia de la barra y nos sentó en una mesa, no muy lejos porque el sitio es recogido, abierto y accesible. Todo está a la vista de Mario como a él le gusta.

 

 

Se nota que ha pasado tiempo preparando este maravilloso proyecto. Todo con un toque “japo” y moderno a la vez, con maderas, líneas rectas y la ya mencionada maravillosa barra rematada en mármol. Todo forma parte de una unidad indivisible excepto un reservado que está algo más elevado que el resto, pero que no pierde de vista a nuestro sushiman mientras crea. Vajilla y cubertería bien elegida y todo, todo, con un toque muy cuidado. Curioso detalle de este portacubiertos creado por el propio Mario con una impresora 3D.

 

 

En Kappo no pides, es un menú cerrado, con un precio muy adecuado en el que no está incluida la bebida. Empezamos con unos entrantes que me sorprendieron porque en mi cabeza sólo existía la relación Mario/Sushi. Pero no, hay más vida más allá de los nigiris. De hecho la palabra Kappo significa "cocinar".

 

 

Empezamos con una tartar de atún y salsa ponzu, algo así como un imprescindible…

 

 

Y una grata sorpresa, unos dumplings (que ahora están tan de moda) de pollo y tofu. Acierto por la tendencia y por el sabor.

 

 

En ese momento, un camarero muy atento nos indicó que por instrucciones de Mario podíamos pasar a la barra. “SÍ” lo que a mí me gusta. Tuvimos el privilegio de poder sentarnos justo enfrente de un mago del corte y de la elaboración de Sushi.

 

 

Ya acondicionados en la barra nos deleitaron con otros tres entrantes, en primer lugar esta cococha al pipil, de bacalao y miso. Si eres de mi club de amantes de las cocochas te va a encantar.

 

 

Un plato exótico, disculpadme que no recuerde el nombre en japonés. Llevaba nabo, carne picada y miso rojo. Nos encanta probar cosas nuevas y fusiones de sabores.

 

 

Y como último entrante un Tsukune de pintada, y qué pintaza… (perdón por el chiste, me estoy viniendo arriba).

 

 

A partir de este momento la barra de sushi cogería más protagonismo, si cabe, porque nuestro sushiman empezaría con su maravilloso y deslumbrante repertorio de nigiris.

 

Ruego disculpas por adelantado si equivoco algún pescado o algún nigiri pero es que yo estaba ahí para disfrutar, bueno también para compartirlo con vosotros, pero la pasión por esta comida no es del todo compatible con mi memoria y no estaba yo como para coger apuntes.

 

Ventresca de emperador, "todos en pie".

 

 

Por supuesto las manos de detrás son las del maestro Payán.

 

 

Nigiri de gamba con piparra en tempura… Ay! Se me cayó la piparra, soy un poco torpe.

 

 

A mí la comida japonesa me gusta maridarla con una cerveza bien fría o con un buen vino blanco, esta vez con ambas, este Chardonnay es muy recomendable:

 

 

Besugo o caballa? ¿Qué os parece? Creo recordar que besugo pero…

 

 

Uno de mis favoritos, el chicharro.

 

 

Y uno de los favoritos del Rizo, el nigiri de anguila.

 

 

Y sin duda, para mí, lo más de lo más, galán, el raón, o pez lorito o… ¡Qué idea tan maravillosa usar este pescado para elaborar un nigiri! Con la imagen ya se intuye, pero esperad a probarlo.

 

 

¿Cómo vais? ¿No os morís de ganas de ir a Kappo? Pues yo puedo comer sushi hasta reventar así que seguimos con… ¿Besugo? ¿Caballa? Quizá otro? La verdad es que puedes observar la gran variedad de pescados porque están a simple vista y no sólo la variedad sino la frescura y calidad.

 

 

Atún en dos texturas aunque la segunda solo se intuya.

 

 

Ventresca con viera, riquísimo este nigiri, pero qué voy a decir si hace tiempo que me dejé llevar.

 

 

Por el camino me he dejado algún nigiri y un caldo estupendo, pero bueno, tendréis que ir para conocerlos.

 

Para acabar la fiesta del sushi pedimos,  fuera del menú, este fabuloso temaki. Es mi especial punto y final.

 

 

Postre, café y copa… para ayudar a hacer la digestión, aunque una de las cosas buenas de casi todas las comidas orientales es que se asimila muy rápido. Lo que os comentaba de la vajilla, no falta un detalle.

 

 

Tengo la sensación de que Kappo es un acierto por todos los costados. Por los sabores, por la calidad, por el ambiente, por innovación, por todo. Repetiremos, no tanto como en los tiempos del Rock and Roll, pero será un referente siempre que me quiera dar un festín de sushi y/o comida japonesa.

 

Muchas gracias a Mario y a todo el personal de Kappo que con tanta atención, cariño y profesionalidad nos hicieron pasar una gran velada.

 

 

Ah, y al rizo que si no llega a cumplir años no me da una excusa para “reencontrarme” con Mario.

 

Nota: todas las fotos son propias.

 

Kappo:

C/ Bretón de los Herreros 54.

 910 420 066

http://kappo.es

Instagram: @restaurantekappo

Facebook: @restaurantekappo

Twitter: @Kappomadrid

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